Ganas tenía yo de volver a
Reir con tus tardes lentas
Alcanzar la garganta de tus penas desde tus lunas
Navegué siempre cosida a las olas de tu memoria
Anduve de ciudad en isla en lago, crucé el mar, allá
Donde nada, Granada, nada fue igual a tus
Atardeceres, y aún así, no te olvidaba
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